Imagina que eres el responsable de una empresa y quieres registrar una marca para dar a conocer un nuevo producto a toda Europa. El nombre que te gusta es “europe INNOVA”. Contactas con un agente de marcas para que haga la solicitud y el agente la tramita.
Imagina que mi empresa tiene la marca registrada “europainnova” con fecha de solicitud anterior y para actividades similares que “europe INNOVA”.
El derecho de marcas dice que no puede haber dos marcas iguales o similares registradas en las mismas clases porque crea confusión en los clientes.
Está claro, pues, que la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI) no puede aprobar el registro de “europe INNOVA”.
Toda persona que quiere crear una empresa, sabe que no puede hacerlo hasta que el Registro Mercantil Central le aprueba un nombre. Todas las empresas sabemos que si queremos proteger un nombre debemos registrar una marca con suficiente antelación para saber que podremos usarla.
Pero ¿qué ocurre cuando una empresa empieza a usar una marca y no consulta si existe alguna similar? Yo soy una pequeña empresa de Barcelona que todos nuestros clientes conocen por “europainnova”. Y la Comisión Europea es “europe INNOVA”. David contra Goliat, ¿os suena?
En el año 2005 un bufete de abogados de Luxemburgo tramita la solicitud de registro de la marca “europe INNOVA” sin hacer una búsqueda de marcas similares. ¿Por qué haría falta hacer la búsqueda teniendo como cliente a la Comisión Europea?
El 25 de julio del 2006 informamos a la Comisión Europea de que existíamos. Nos comunican amablemente que seguramente pueden coexistir las dos marcas si somos profesionales en su uso.
En el año 2008 la Comisión Europea solicita la nulidad de nuestra marca al considerar que tiene una marca registrada similar y anterior “patinnova”. Después de un proceso de 3 años la OAMI sentencia que “europainnova” gana.
Pero realmente ¿qué ganamos?: otra demanda interpuesta el año 2011 por motivos de caducidad. Otra vez a pagar más abogados. Y “europainnova” paga dos veces: de nuestro bolsillo a nuestros abogados y con nuestros impuestos a los abogados de la Comisión Europea.
Y yo me pregunto: ¿quizás el bufete de abogados no sabe utilizar el buscador google? 11.600 entradas con la palabra “europainnova”. La primera entrada es la web “europainnova” que actualizamos a diario, la segunda una intervención que hicimos en la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado y la tercera la noticia de la celebración de los 10 años de europainnova. La cuarta es de “europe INNOVA” ¿Quizás el bufete de abogados no sabe decirle a su cliente: la hemos pifiado?
En un coloquio organizado por ESADE con Miquel Roca Junyent le hice una pregunta: “No crees que una de las razones por las que la justicia está saturada de procesos es que los abogados instan a sus clientes a defender causas que no deberían llegar nunca la justicia?” Su respuesta: “Sí, esa es una de las razones”. Y yo creo que lo es porque en un juicio siempre hay un cliente que gana y un cliente que pierde, pero hay otros dos que siempre ganan: los abogados, porque siempre cobran.
Mi pregunta final: Hay algún abogado dispuesto a iniciar una causa en contra de la Comisión Europea para que dejen de usar su “europe INNOVA” cobrando a comisión de éxito? ¿Alguien quiere enfrentarse a Goliat?
Mi reflexión final: ¿La Comisión Europea tiene que jugar a incumplir sus propias leyes con nuestro dinero?